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LEY DE MUERTE DIGNA

La Comunidad de Madrid ha regulado por Ley 4/2017, de 9 de Marzo, los derechos y garantías de las personas en el proceso de morir, también llamada Ley de Muerte Digna. La finalidad de esta Ley es respetar la dignidad de las personas en sus últimos momentos, reconocer su derecho a manifestar de forma anticipada su voluntad y a proponer instrucciones previas, así como garantizar que puedan recibir los cuidados paliativos que consideren oportunos.

Todas las personas podrán redactar un documento de Instrucciones Previas en virtud del cual manifiestan su voluntad para el caso de que en el futuro no sean capaces de expresarla personalmente, sobre el cuidado de su salud o sobre el destino de los órganos de su cuerpo tras el fallecimiento. Este documento de Instrucciones Previas ya se reguló en el año 2005 y para su validez debe, bien otorgarse ante Notario o ante el Servicio de Atención al Paciente de cualquier centro sanitario público o privado, o ante tres testigos mayores de edad, de los cuales dos no deberán tener parentesco con el interesado, o bien, en un contexto de riesgo vital, podrán hacerlo de cualquier otra forma que exprese su libre voluntad; en este último caso, esta voluntad debe estar firmada por Médico y Enfermera responsables del Servicio, e incorporarse a su historia clínica.

Las instrucciones previas se depositarán en un Registro de Instrucciones Previas creado en la Comunidad de Madrid a estos efectos. Si llegado el momento, el paciente no está en condiciones de hacerse cargo de su situación, el consentimiento para las decisiones que deban tomarse se prestará por las siguientes personas, por este orden:

  1. Por quien haya designado el paciente en sus Instrucciones Previas.
  2. Por su representante legal.
  3. Por su cónyuge o pareja de hecho.
  4. Por sus parientes más próximos, hasta el cuarto grado.

Finalmente, la Ley garantiza el derecho de las personas a recibir cuidados paliativos, si así lo desean, incluso aunque dichos cuidados impliquen un acortamiento de su vida. El paciente tendrá derecho a que los cuidados paliativos se presten en su domicilio.